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¿Qué es y qué no es economía colaborativa? La pregunta es recurrente en cada evento, charla o conversación informal sobre el tema, y entre las propias redes y asociaciones del sector. Dado que a menudo ponerse de acuerdo es fuente de conflicto y ralentiza el avance de este modelo, la asociación de empresas de economía colaborativa Sharing España -bajo el paraguas de la Asociación Española de Economía Digital (Adigital)- ha realizado un informe donde profundiza en la taxonomía de este modelo.

El informe clasifica en tres modelos diferentes a las plataformas que hasta ahora caían en el saco roto de la a menudo mal llamada economía colaborativa. Ahora ya no solo es colaborativa, sino 'bajo demanda' y 'de acceso'. En la primera categoría pueden encontrarse plataformas como BlaBlaCar, Wikipedia, TripAdvisor o AirBnb (en este último caso dependiendo del uso). En la segunda se encontrarían servicios como Deliveroo, Just-Eat o la plataforma de microtareas Etece. Y en el tercero, empresas de carsharing como Car2go (que ponen a disposición de los usuarios su flota de vehículos) o espacios de trabajo compartido o coworking.

¿En qué se diferencian? La economía colaborativa "la conforman aquellos modelos de producción, consumo o financiación que se basan en la intermediación entre la oferta y la demanda generada en relaciones entre particulares, empresas o de particular a profesional, a través de plataformas digitales que no prestan el servicio subyacente", dice el informe. Esto -añade- "genera un aprovechamiento eficiente y sostenible de los bienes y recursos ya existentes e infrautilizados y permite utilizar, compartir, intercambiar o invertir los recursos o bienes, exista o no una contraprestación entre los usuarios".

En el caso de la economía bajo demanda, "existe entre los usuarios una relación comercial" y "se da a cambio de una contraprestación y habitualmente con ánimo de lucro". Y, en la economía de acceso "una empresa, con fines comerciales, pone a disposición de un conjunto de usuarios unos bienes para su uso temporal". Fomenta el acceso frente a la propiedad y plataforma digital sí presta el servicio subyacente, según el informe.

Aceptación externa

En opinión de Amaya Apesteguía, experta en consumo colaborativo de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), es un acierto diferenciar entre economía colaborativa y bajo demanda y de acceso "porque los retos de los nuevos modelos de microtareas que ponen en contacto a personas que ofrecen sus servicios con otras que los requieren de forma esporádica, son especialmente graves desde un punto de vista de laboralidad, precariedad y consecuencias para el consumidor".

Apesteguía también cree apropiado hablar de economía de acceso como algo aparte, "porque son empresas que ofrecen servicios a los usuarios, basadas en un modelo clásico desde el punto de vista del consumidor". Eso sí, señala -al contrario de lo que considera el informe- que "para la OCU, las actividades entre empresas no son economía colaborativa". Desde OCU añaden que siguen esperando "una regulación ad hoc a los diferentes modelos de relación en estas nuevas economías, con reglas claras e identificación de prestador y prestatario del servicio, para que el consumidor sepa con qué figura contrata, a quién debe reclamar -si procede- y qué norma se le aplica".

Albert Cañigueral, fundador de Consumocolaborativo.com y miembro de la red de economía colaborativa OuiShare, apunta otro aspecto debatible: hablar, de forma generalizada, de las plataformas como meras intermediarias digitales (es decir, no prestadoras del servicio). "Este punto aún está a debate dentro de la agenda de la Unión Europea y puede que tenga que ser resuelto caso a caso", afirma. Cañigueral propone, además, "hablar de 'economía basada en plataformas' como término general que pueda englobar el conjunto de actividades asociadas al concepto de economía colaborativa descrito por el informe".

En cuanto a la opinión de las empresas que forman parte de las los tres modelos definidos, la autora del informe y secretaria general de Sharing España -Sara Rodríguez- asegura que están de acuerdo con las definiciones todas las compañías asociadas a Sharing España. Entre ellas hay representantes de los tres modelos. Quienes no están presentes son los espacios de coworking y algunas empresas de carsharing como Emove. Esta última asegura estar de acuerdo con la clasificación de su negocio como parte de la economía de acceso. Por su parte, el fundador del espacio Utopicus -Rafa de Ramón- está también conforme con la inclusión de los coworking en este tercer modelo.

Por sectores y clases de usuarios

El informe de Adigital y Sharing España diferencia entre los distintos tipos de actividades en los que se enmarcan los modelos definidos: alojamiento, finanzas, movilidad y transporte, tareas y trabajo, consumo en general, conocimiento e información, gastronomía y modelos basados en comunidades de usuarios. Asimismo, habla del papel de los prosumidores, a quienes define como "usuarios pueden adoptar el papel de proveedor, de consumidor, o de ambas figuras".

En un análisis más profuso, el documento distingue varios actores que pueden interactuar en los diferentes tipos de plataforma. Por una parte, los usuarios y los consumidores (estos últimos definidos como "usuarios que se relacionan con profesionales en la plataforma"). También los proveedores. Y, por último, profesionales "que llevan a cabo una o varias actividades o presta uno o varios servicios con ánimo de lucro y de manera habitual a través de una o varias plataformas", y no profesionales "que realizan una actividad sin ánimo de lucro ni intención comercial, a través de una o varias plataformas y con la única intención de compartir un bien infrautilizado, sus conocimientos o su tiempo y los costes asociados a la actividad en cuestión".

Como alegato final, el informe realiza una serie de recomendaciones. Entre ellas, que se fije un límite cuantitativo que determine cuándo las ganancias obtenidas por una actividad se consideran ánimo de lucro, al exceder lo considerado como compartición de gastos. También sugiere "establecer un marco seguridad jurídica apropiada para plataformas y para prestadores de servicios de la economía colaborativa, con un criterio uniforme de habitualidad que esté adaptado a cada una de las diferentes actividades y que dé lugar a un criterio homogéneo de profesionalización de la actividad".

Fuente: El Mundo http://www.elmundo.es/economia/2017/03/08/58bfac73468aeb48508b45ce.html

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