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En la mayoría de los países de la Unión Europea existen sistemas de clasificación hotelera, pero sus características difieren radicalmente. Las diferencias culturales y geográficas explican las diferencias de criterio y metodología utilizados en los distintos sistemas de clasificación europea. Así pues, en Europa encontramos sistemas de clasificación voluntarios y obligatorios; que valoran exclusivamente elementos estructurales o, por el contrario, también tienen en cuenta elementos de calidad; de ámbito nacional o regional; elaborados por el gobierno, por la industria o de forma conjunta; controlados y certificados por el gobierno nacional o regional, por la industria o por una entidad independiente. El resultado es una fotografía difícil de entender y todavía más de explicar a un consumidor que no ve satisfecha su demanda lógica de tener una información exacta de las características del hotel dónde se va a alojar con independencia del país de la Unión Europea que visite.
 
Pero si la creciente demanda de los consumidores por un sistema de clasificación hotelera europeo unitario no fuera suficiente, la nueva Directiva Europea de Servicios, popularmente conocida como Directiva Bolkenstein, aprobada en Noviembre del 2006 y cuyo plazo para que los Estados miembros de la Unión Europea la transformen en leyes nacionales expira el próximo 28 de Diciembre, pide de forma específica una mayor transparencia en relación a la clasificación hotelera. Esta famosa Directiva Europea de Servicios, considerada una de las razones del NO francés en el referéndum sobre la Constitución europea, simplifica los procedimientos y trámites para el acceso y ejercicio de una actividad de servicios en otros países de la Unión Europea, y establece un sistema de cooperación administrativa entre las autoridades competentes de los Estados miembros.
 
El fenómeno creciente de las páginas de opinión y buscadores de hoteles en internet, así como los tour operadores y agencias de viaje que utilizan sus propios sistemas de clasificación, ponen todavía más de manifiesto la necesidad de elaborar un sistema único de clasificación hotelera europeo entendible y respetado por todos.
 
En las circunstancias actuales, la industria hotelera europea, si quiere liderar y modelar el proyecto de la futura clasificación hotelera europea, no tiene otra opción que avanzarse a la voluntad legislativa y proponer un sistema de clasificación hotelero europeo único. El pasado 23 de Setiembre, el Comité de Expertos en clasificación hotelera de HOTREC, el lobby europeo de hostelería, aprobó en Bruselas los 21 principios para revisar los actuales sistemas de clasificación hotelera y dio un paso decisivo para conseguir un sistema europeo de clasificación hotelera único elaborado y gestionado por la industria. Estos 21 principios, que deberá cumplir cualquier sistema de clasificación hotelera Europea, deberán ser aprobados en la próxima Asamblea General de HOTREC, que tendrá lugar en Barcelona del 5 al 7 de Noviembre.
 
La elaboración y adopción de los 21 principios para una clasificación hotelera europea no partieron de cero. Desde la adopción de la Directiva Bolkenstein, en Noviembre del 2006, dentro de la industria hotelera europea ha habido dos grandes corrientes de armonización de clasificación hotelera. Por un lado, el “movimiento nórdico/báltico”, con la participación de la industria hotelera de Dinamarca, Groenlandia, Islas Feroe, Suecia, Islandia, Finlandia, Estonia, Lituania y Letonia, ha conseguido, en un tiempo record, un sistema de clasificación hotelera coordinada y unificada para sus hoteles. Paralelamente, el “movimiento centroeuropeo”, liderado por Alemania, cuenta con la colaboración de la industria hotelera de Austria, Suiza, la República Checa, Eslovaquia y Holanda, para conseguir armonizar sus sistemas de clasificación hotelera.
 
La posición de la industria hotelera española para influir en el futuro sistema de clasificación hotelera europeo no es fácil. En nuestro país, una de las primeras competencias que se transfirieron a las comunidades autónomas fue la del sistema de clasificación hotelera. Aunque con diferencias mínimas, cada gobierno autonómico tiene su propia legislación en cuanto a establecimientos hoteleros. Así pues, nos encontramos ante la paradójica situación que mientras en Europa se avanza hacia una sola clasificación hotelera europea, para conseguir que no haya diferencias sustanciales entre un hotel de tres estrellas en Helsinki o en Atenas, en España tenemos diecisiete sistemas de clasificación hotelera y no debemos esperar lo mismo de un hotel de tres estrellas en Santander o en Mahón.
 
La industria hotelera española, si no quiere “estrellarse” y que le acaben imponiendo un sistema de clasificación modelado por países con otros criterios y metodologías, debería, en primer lugar, intentar armonizar sus sistemas de clasificación hotelera, y una vez conseguido, debería intentar armonizarlo con países geográfica y culturalmente afines al nuestro, mayoritariamente receptores de turistas, como podrían ser Francia, Italia, Portugal, Grecia, Chipre o Croacia. De momento, los 21 principios adoptados por el grupo de expertos en clasificación hotelera y que deben ser ratificados a principios de Noviembre por la Asamblea General de HOTREC en Barcelona, ya establecen principios ajenos a “nuestros sistemas de clasificación” como son la introducción de elementos de gestión de calidad, los controles periódicos de los hoteles o que la gestión y control del sistema de clasificación debe contar con la participación de la industria hotelera.
 
La clasificación hotelera europea será una realidad muy pronto, y la industria europea hotelera hace bien preparando una propuesta que deberá presentar a los organismos europeos. Así pues, vayan preparando las maletas y no se preocupen por el hotel si van a Taormina, a Edimburgo o a Bratislava, porque pronto no existirán diferencias esenciales entre la clasificación hotelera en los países europeos. Sólo cabe la pregunta en qué grado podrá la industria hotelera española influir en la elaboración de la nueva clasificación hotelera europea.
 
 Por Didac García Carreté, Director de asuntos europeos
 
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